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Hace poco leí en el diario del viajero más empedernido que he conocido por internet, su relato respecto a su encuentro con Scarlett Johansson en San Juan.

¿Qué qué hacía Scarlett allí?, no tengo la menor idea, pero supongo que estaría dándose un respiro de la fama, aunque no logró desprenderse totalmente de ella, y quizás fue peor aún todo, ya que los comentarios de la mayoría de los asistentes en el bar y el restaurant donde ella estuvo, se dirigieron hacia sus senos…que se veían más grandes en vivo que en la pantalla, que si acaso era ella realmente, y así corría el rumor de un lado a otro….

Scarlett, ni siquiera pudo ir al baño tranquila, porque hasta allá la siguieron las arpías, y la pobre sólo murmuraba diciendo “qué pecado habré cometido para pasar esta vergüenza”…

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Es curioso ver cómo son de diferentes las celebridades. Toda la gente la había visto en el pueblo, el supermercado local, sin tener idea que era ella, y hasta hubieran podido pensar que se trataba de un chiflado o una mujer loca vestida con ropa que no combina, gafas de sol baratas con diseño futurista y un sombrero de camuflaje para ocultar la cantidad excesiva de comida chatarra que llevaba quizás…tal vez lo único que le faltaba era una riñonera.

Haber compartido con Scarlett para este viajero, era como la mayoría de las cosas de su vida: una combinación de suerte y tiempo y lo era aún más porque un amigo de él tenía una casa de huéspedes donde esta actriz hollywoodense alojaría, sin embargo, ni él ni el chef eran los más emocionados, porque ninguno de dos era fanático de ella.

Scarlett quedo encantada con todo lo que hizo el chef en esa semana que ella estuvo en Puerto Rico. Ella actuaba con los pies bien puestos sobre la tierra, siendo divertida, honesta y sin pretensiones. Además, fue muy amable a pesar de todas las cosas tontas que decía la gente sobre sus senos.

San Juan es una ciudad pequeña, y semanas después de la visita de Scarlett, todavía mucha gente detenía a este hombre y al chef por la calle para preguntarles cómo era ella, qué comía, si es que se le habían tomado fotos…si es que acaso la conocían la antes….todos se preocupaban de ella y ya estos individuos pasaron a ser un simple puente de información.

Todo este relato me hace pensar que en San Juan, aparte de ser una ciudad pequeña, hay una mentalidad muy puebleril…¿cómo podían preocuparse más de las pechugas de esta mujer que del motivo por el cual estaba allí?…

Vía: matadornetwork