La costa de Puerto Rico siempre causa una deslumbrante y deliciosa sensación por la belleza de su paisaje natural, siempre aderezado con alguno que otro visitante, aunque el balneario de Anasco no recibe tantos visitantes, pero eso no le quita encanto ni emoción al lugar. Puerto Rico tiene tantas playas que uno nunca puede aburrirse, aunque algunos digan que una playa es igual a la otra, los que hemos ido varias veces a varias, sabemos que cada costa tiene su personalidad propia, un aire distinto, diferentes intensidades de olas, vientos que soplan como si supiesen que cada rincón del planeta requiere de un ambiente particular, haciendo un trabajo que solo la contemplación y el silencio pueden apreciar.

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En el balneario de Anasco se puede salir a pasear en bote, practicar natación, pesca, ir de excursión, remar por las cristalinas y blancas aguas, que reflejan la pureza de la arena en el fondo. En este balneario no hay alojamientos a la mano, pero existe la opción que te alojes en algún lugar cercano.

Desde el Balneario de Añasco, se puede ver la cima del Atalaya, además que muy cerca está la Quebrada Sebastián, que es un sitio donde vale la pena detenerse. Algunos van a recorrer por los rápidos del río Anasco, mientras los más tranquilos prefieren ir a caminar por la Vereda Caracol e ir a pararse por la de Mayagüez.

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Las excursiones a lo largo de la Piedra Blanca Verada son muy entretenidas. La Playa La Puente se encuentra bastante cercana, así como el Río Hondo, uno de los arroyos cercanos que vale la pena visitar. Hay algunas excursiones que llevan por la Vereda Helechal y Guabo Río. En el balneario de Anasco hay altos niveles de lluvia, en especial en el mes de mayo, el más húmedo y con la mayor parte de lluvia, mientras que el mes más seco es febrero.

Fotos: flickr