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Tal como veníamos diciendo antes, la Hacienda Buena Vista ofrece una excelente oportunidad para conocer lo que fue una gran planta cafetera del pasado.

Una característica que tuvo esta hacienda en sus inicios, es que a pesar que tuvo esclavos, su fundador abolió la esclavitud, y esa relación marco la diferencia en cuanto a administración en la isla.

Hoy en día, gracias al Fideicomiso de Conservación, una organización privada sin fines de lucro dedicada a la preservación de reservas naturales, edificios históricos y áreas culturales de Puerto Rico, se tiene un espacio de visita restaurado que casi cumple en el presente, las mismas funciones que cumplió, aunque en mayor escala, en el pasado, guardado los granos de café de la lluvia, del frio de la noche y del rocío de la mañana. El periodo de secado del grano de café dura alrededor de 10 días.

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Las cerezas de café se recogen a mano, y el periodo de cosecha puede durar unos 4 meses, comenzando en agosto. Cuanto mayor sea la altitud del sitio de cosecha, mayor será la magnitud de la cosecha. Entre las variedades de cerezas de café están la Limani, Bourbon, Puerto Rico, Caturra y Collor.

El místico sendero de la hacienda, está lleno del sonido de aves, de altos árboles, cascadas y caídas de agua, una de las cuales alimentan el molino de agua que se utiliza para la despulpadora de café.

La piel y la pulpa se retira de las bayas del café, la cual fermenta por 24 horas en agua, donde suelta una sustancia llamada mucilago de los granos, que luego se lavan y secan por unos 7 días.

El proceso del café es claro y impresionante, por su sencillez y rusticidad en las maquinarias utilizadas, que se encargan de seleccionar, procesar y filtrar los granos, secarlos y hacer todo lo necesario para obtener lo mejor del café. El último paso del proceso es el envasado.

Fotos: flickr